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Julio César Palacio MD

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actividad física después de un reemplazo total de rodilla


La actividad física después de un reemplazo articular es fundamental y hay que incentivarla. Está demostrado que el paciente que reasume algún grado de actividad física regular mejora su desempeño cardiovascular en general, manifestado como un aumento en la duración del ejercicio, mejoría de la frecuencia cardíaca y hay un mayor consumo de oxigeno. Además hay clara mejoría en los aspectos sicológicos en general, existe menos depresión y si existía previa a la cirugía disminuye la intensidad y frecuencia de los cuadros y se vuelven menos dependientes de los antidepresivos, también hay una mejoría en la calidad ósea con lo que se disminuye el riesgo de aflojamiento del implante por causa de esta mala calidad.  
Esta actividad física debe ser solamente aquella que se practica con fines recreativos, de forma regular, como el caminar, nadar, montar bicicleta y con la que se busca mejorar el estado físico en general y bajo ningún punto de vista aquella que tenga fines competitivos.  
Las exigencias hechas por los pacientes hoy después de un reemplazo articular son cada día mayores. Esto en parte por lo que cada día hacemos reemplazos en pacientes más jóvenes con expectativas diferentes al paciente anciano y sedentario. Esto ha llevado a que los objetivos por los que se realiza un reemplazo articular hayan cambiado. Hoy en día la razón de realizar un reemplazo articular casi exclusivamente para manejar el dolor ya no lo es más, hoy el paciente quiere una mejoría clara de la función articular, función muscular y de su estado físico en general además de la corrección de las deformidades.  
Este aumento en la actividad física ha llevado a que la duración en el tiempo de los implantes haya disminuido en los pacientes < 60 años como se demuestra en la literatura comparado con el mismo intervalo de tiempo en el > 60 años.  
Esto nos lleva a que tengamos que entender que es lo que hace que la duración de estos implantes sea menor. Revisando la literatura nos encontramos que el problema sigue siendo el desgaste del polietileno. Los estudios confirman que el desgaste del polietileno en el reemplazo articular es una función directamente proporcional al uso y no al tiempo de implantantacion, en los que juegan un papel muy importante las cargas a que está sometido el polietileno, el numero de pasos que da el paciente y a las propiedades de los materiales involucrados en el implante.   Existe un consenso realizado por la Clínica Mayo en 1995 y otro realizado por la Sociedad Americana de rodilla en 1999 con los que definieron cuales son las actividades físicas permitidas después de un RTR dividiéndolas entre permitidas, permitidas con cautela dependiendo de la experiencia que se tenga en esa determinada actividad y las no permitidas. (Ver Tabla 1 y 2).   Tabla 1 Actividad Física en Reemplazo Total de Rodilla

PermitidosPermitidos con experienciaNo permitidos
GolfCaminata RápidaRacquetball
NataciónAlpinismoJockey
CiclismoPatinajeSki Acuático
ValeroTenis dobleKarate
BolosBalletFútbol
BuceoAeróbicosBaloncesto
Cross country skiSkyBasebol

VoleibolCorrer

Tenis
   Mayo clin Proc 1995 Tabla 2 Actividad Física en Reemplazo Total de Rodilla

PermitidosPermitidos con experienciaNo permitidos
Aérobico de bajo impactoCiclismoRacketball
Bicicleta estáticaCanoaSquash
BolosMontañismoAlpinismo rocas
GolfCross countryFútbol
BailarSki estacionarioTenis
EquitaciónCaminata RápidaVoleibol
CrocketTenis dobleBaloncesto
CaminarPesasGimnasia
NataciónPatinajeHockey


Trote


Balón mano
 Encuesta Sociedad Americana de Rodilla, 1999 Personalmente creo que antes de permitir una determinada actividad física o restringirla deberíamos preguntarle al paciente: 
1. ¿La actividad se realiza con fines recreativos? 2. ¿La actividad se realiza con fines competitivos? 3. ¿Cuál es el grado de destreza que se tiene en la actividad física que se desea realizar previo a la cirugía?
Si la actividad va a ser hecha con fines recreativos no será realizada con gran intensidad, será realizada esporádicamente a diferencia de que si esa misma actividad sea realizada confines competitivos en donde tendría que ser realizada de forma intensa, diaria con lo que las cargas a que seria sometida la articulación serian mayores, predisponiendo a un desgaste mayor. Si la actividad es con fines recreativos se podría ser mas laxo en el autorizar o no una determinada actividad.  
Si el paciente no tiene destreza con una determinada actividad física no es después de la cirugía que la debe conseguir y más si estamos hablando de actividades de impacto por ejemplo el tenis ya que estaría más propenso a las lesiones y a mayores sobrecargas a nivel del implante.   Aunque no existen trabajos prospectivos y randomizados que analicen el efecto del ejercicio en la duración de los reemplazos articulares, si existe buena información en la que se muestra diferencias claras entre las diferentes actividades físicas en cuanto a las cargas que transmiten a la articulación aumentando el peso que se recibe en varias veces el peso corporal.
Las mayores cargas se producen en actividades que impliquen descenso, trote y en ellas cuando la rodilla está entre los 30° a 60° de flexión. Las menores cargas se producen al caminar y al montar bicicleta.   Por tanto debemos permitir en términos generales actividades de bajo impacto articular y evitar por tanto las de alto impacto. Personalmente estimulo a mi paciente para que reasuma la actividad física que realizaba antes de la cirugía, así no intentara realizar actividades diferentes a las que tiene experiencia, haciéndoles mucha claridad sobre los riesgos vs beneficio de realizar actividades de alto impacto tales como tenis, montañismo, correr, etc. Si para el paciente es muy importante realizar estas actividades les recomiendo que lo hagan de forma recreativa.